El presidente estadounidense Joe Biden insistió con que Rusia planea invadir a Ucrania en breve, mientras Moscú expulsó al número dos de la embajada de Estados Unidos. Fue un súbito agravamiento de las tensiones entre ambas potencias, días después de que el conflicto parecía comenzar a disminuir.

Los comentarios de Biden y la expulsión del diplomático coincidieron con un pico de tensiones en la zona del este ucraniano, fronteriza con Rusia, donde el Ejército local combate a milicias rusoparlantes apoyadas por Moscú. Y todo en el día en que el máximo órgano de la ONU evaluaba acuerdos para poner fin al conflicto.

En medio de las acusaciones de Estados Unidos de que Rusia tiene 150.000 soldados cerca de la frontera con Ucrania y planea invadirla, Moscú reclama que se presione al gobierno ucraniano para que implemente los acuerdos de 2015, mediados por Alemania y Francia, para pacificar la zona del conflicto con las milicias rusoparlantes.

Más de 14.000 personas han muerto en combates entre el Ejército ucraniano y las milicias, que controlan dos provincias, Lugansk y Donetsk, en esa región de Ucrania conocida como Donbass, donde se habla ruso.

Las milicias se alzaron en armas en rechazo al derrocamiento del anterior gobierno ucraniano por una ola de protestas en 2014 y su reemplazo por el actual, que es antirruso.

Una provocación

Las milicias de Lugansk denunciaron ayer bombardeos ucranianos y dijeron que se trató de una provocación a gran escala. Un comandante separatista, Rodion Miroshnik, dijo que sus fuerzas respondieron el fuego. Ucrania negó la información y señaló que fueron los separatistas los que bombardearon a sus fuerzas, y que estas no respondieron, según informó la agencia de noticias AFP.

La comandancia general del Ejército ucraniano anunció que proyectiles alcanzaron un jardín de infantes en Stanytsia Luhanska, ciudad controlada por los rebeldes, donde hirieron a dos civiles y dejaron sin luz a media localidad.

Rusia anunció esta semana que había empezado a retirar las tropas desplegadas cerca de la frontera con Ucrania; fuerzas que, según Occidente planeaba usar para invadir a su vecino, luego de que culminaran unos ejercicios.

Moscú niega querer invadir Ucrania, pero exige a Estados Unidos garantías de que ese país no ingresará a la OTAN, de que dejará de darle armas al Ejército ucraniano y de que retirará sus fuerzas de países de Europa del Este que englobó en años recientes. Rusia considera esto una amenaza a su seguridad, pero Estados Unidos y la OTAN han rechazado siquiera hablar del tema.

El presidente ruso Vladimir Putin lamentó que Estados Unidos y la alianza atlántica hayan rechazado esas exigencias, aunque dijo que estaba listo para discutir cuestiones que la alianza sí acepta debatir, como limitaciones al despliegue de misiles y las maniobras militares en Europa del Este, sin renunciar a las principales preocupaciones de Moscú.

Estos comentarios, más el anuncio del repliegue militar ruso, habían generado esperanzas de distensión. Pero la sensación duró poco. Estados Unidos y la OTAN dijeron que no veían señales de una retirada.

En la Casa Blanca, Biden dijo que Rusia podría invadir Ucrania en los próximos días. Casi al mismo tiempo, el Departamento de Estado confirmaba informaciones de la agencia de noticias rusa Ria Novosti acerca de que Moscú había expulsado al número dos de la embajada de Estados Unidos, Bart Gorman, de manera infundada. Rusia no hizo comentarios y no quedó claro el motivo. (Télam)